En cada despertar, la veía llegar.
Y luego se escapaba de mí.
Esa noche descubrí,
que mi lugar no era este,
yo no pertenecía aquí.
Esa madrugada lo decidí.
Colgué mi alma en el placard y me despedí.
Había decidido volver a vivir.
Podía sentir
cómo los presagios se desprendían de mí.
Vestigios de tu amor
desparramados por ahí.
Era cierto, renací.
Suspiré sin aire,
donde los sentidos no pueden percibir.
Mis ojos se abrieron,
y fuiste lo primero y lo último que ví.
Y luego se escapaba de mí.
Esa noche descubrí,
que mi lugar no era este,
yo no pertenecía aquí.
Esa madrugada lo decidí.
Colgué mi alma en el placard y me despedí.
Había decidido volver a vivir.
Podía sentir
cómo los presagios se desprendían de mí.
Vestigios de tu amor
desparramados por ahí.
Era cierto, renací.
Suspiré sin aire,
donde los sentidos no pueden percibir.
Mis ojos se abrieron,
y fuiste lo primero y lo último que ví.
Almendra Peperina ~



Hermoso, Patrittzia. Recordá que a veces es mejor mirar un poquito delante de nuestra naríz. Te lo digo, tú sabés.
ResponderEliminarNo te quedes con lo que parece, pensá un poco en lo que podría venir de darte otra oportunidad a vos misma.
hermoso Relato mi princesa.
ResponderEliminarHermoso, hermoso.